Un criador consciente no debe entregar sus cachorros a los
nuevos propietarios antes de los dos meses.
Siendo el Dogo de Burdeos un perro de defensa, necesita un
carácter seguro y aplomado que sólo conseguirá
asegurar en el ambiente donde nació, rodeado de su
madre y hermanos.
El destete ha de efectuarse de una forma lenta y progresiva.
Hasta los 6O días el cachorro puede y debe mamar,
aunque ya ha comenzado a comer desde el día 16 de su
vida.
El perro resulta protegido por los anticuerpos que le proporciona
la leche de la madre. Debe, por tanto, tomarla el mayor tiempo
posible.
El criador debe hacer frente a las primeras desparasitaciones,
que serán con cualquier antihelmíntico del mercado,
preferentemente de amplio espectro, siguiendo rigurosamente
las indicaciones y dosis del fabricante.
A los cuarenta días, previa desparasitación,
es conveniente poner a los cachorros la primera vacuna para
moquillo y parvovirosis, llamada también “Puppy”.
Esta dosis no ha de considerarse primovacunación,
dado que la inmadurez de su sistema inmune no garantiza la
formación de suficientes anticuerpos como para garantizar
un nivel tal, que proporcione inmunidad.
Seguramente se eliminará en breve, pero nos permite
llegar a los 60 días con una razonable protección.
Es a esa edad, dos meses, que pondremos la tetravalente,
es decir, moquillo, parvovirosis, leptospirosis, tos de perreras
y hepatitis.
Esta dosis se contará como primera, siendo
imprescindible para garantizar la inmunidad, una dosis
de recuerdo a los tres meses del nacimiento y posteriormente
cada doce meses, previa desparasitación, que recaerán
posiblemente en la responsabilidad del nuevo propietario.
Hasta quince días después de las vacunas, el
cachorro está sensible y no conviene bañarlo
ni obligarlo a ningún exceso ni ejercicio violento.
Su organismo está muy ocupado en crear anticuerpos.
Tampoco le conviene viajar ni cambiar de ambiente.
Después de esto y hasta el año, se le desparasitará
cada 2 o 3 meses, ajustando las dosis a las indicaciones del
fabricante según peso.
A partir del año, se le desparasitará cada
4-6 meses. Como norma, es conveniente repetir las dosis a
los quince días, para eliminar posibles huevos eclosionados.
La desparasitación del perro es un tema verdaderamente
importante, ya que puede transmitir el quiste hidatídico.
A partir de los 4-6 meses el perro deberá ser vacunado
de la rabia y esta vacuna se repetirá según
las normas de la región en que vivamos.
Parásitos externos
Es muy importante la lucha contra piojos, pulgas y garrapatas.
Para evitar la aparición de estos parásitos,
es fundamental la higiene, tanto en el animal, como donde
duerme.
Con referencia al animal, dado que los cachorros no deben
bañarse cuando aún son jóvenes hasta
quince días después de aplicarles las vacunas,
se hace necesario unos buenos cepillados y fricciones con
un liquido desparasitador de vez en cuando.
Cada vez que se aplique el tratamiento al perro, hay que
lavar y limpiar la caseta y sus proximidades, así como
la manta o alfombra donde duerma, rociándolos después
con cualquier líquido antiséptico.