Articles 4- Dogue de Bordeaux
 

 

 
Articulos
 
LA EDUCACION COMO FORMA DE CONVIVENCIA FELIZ

En el cuidado y educación de los perros, suelen encontrarse las costumbres más diversas,
algunas hasta disparatadas.

Hay quien mantiene el criterio de que hay que dejarle hacer al animalito libremente lo que quiera, indefectiblemente se obtendrá un perro sin control e insociable siguiendo este procedimiento.

Para otros, la educación del perro consiste en el sometimiento a una rigurosa disciplina, lo que
da lugar a un perro triste con sus posibilidades intuitivas absolutamente limitadas.

La norma ideal sería: Eduque a su perro de una forma progresiva y constante, de modo
que se sienta feliz de obedecerle y deseoso de recibir más instrucciones.

Hay que tener en cuenta que los perros, como todo ser vivo, tienen caracteres distintos:
Pueden ser sentimentales, bromistas, tímidos, indiferentes, etc, pero por regla general, si el perro se crió en un ambiente determinado y junto a personas con caracteres definidos, adquirirá los rasgos de su cuidador,
y en cierto modo el nivel de inteligencia que su cuidador le hubiera dedicado.

Muchas personas son incoherentes en la educación del perro, variando según su estado de ánimo el estilo de educación y las órdenes que dan al animal. Esto, naturalmente, provoca un constante desconcierto en el perro, sobre todo cuando es joven, pudiendo llegar a alterar su inteligencia intuitiva, provocando perros neuróticos o desquiciados, imposibles de posterior educación.

Como norma general, se debe tener rigurosamente en cuenta que un perro debe ser reprendido
en el momento, siempre que cometa un error, y con el mismo criterio debe ser halagado o premiado siempre que realice algo bien hecho. Pero, insisto, tanto la reprimenda como el premio debe recibirlo en el momento del hecho, nunca pasado cierto tiempo, para no provocar un desconcierto en el animal
que no llega a intuir cuál fue la causa origen del castigo o del premio.

No confundir la educación del perro con su adiestramiento. Son dos etapas y actuaciones diferentes.
La educación debe empezar lo antes posible, y desde luego, inmediatamente después de haber adquirido el perro.

El adiestramiento requiere que el perro previamente esté bien educado y desarrollado físicamente; por tanto, el adiestramiento eficaz empezará a partir de los 10 meses, aproximadamente.

Obsérvese que deliberadamente no estoy utilizando la palabra enseñar, sino adiestrar, ya que los mejores resultados se lograrán haciendo desarrollar y perfeccionar las extraordinarias cualidades naturales que de por si poseen los perros para determinadas actividades.

Hay perros con cualidades especificas para la caza mayor (el podenco), la caza menor (el basset), perros de compañía (lebrel), perros ovejeros y perros de guarda y defensa (Dogo de Burdeos), objeto de este folleto.

Por tanto, los resultados más o menos satisfactorios de un adiestramiento en gran parte estarán basados en la adecuada elección del perro, cuya cualidades innatas se adapten mejor a nuestro objetivo.

Existen personas especializadas en el adiestramiento de perros para fines concretos. Por ejemplo, para usos militares, policía, perros lazarillos para ciegos y similares. Sin embargo, estos adiestramientos suelen ser largos y costosos, requiriendo una íntima y permanente relación del perro con su adiestrador.

Entendiendo que este alto grado de adiestramiento no suele ser lo que necesita quien adquiere un Dogo de Burdeos para compañía, guarda y defensa.

Dado que la descripción de todas las normas de adiestramiento general me ocuparía un espacio excesivamente largo, indico simplemente al propietario de un Dogo de Burdeos que le dedique un tiempo regular, con un trabajo paciente, puede adiestrar a su perro un nivel más que satisfactorio.

Hay varios libros editados con normas especificas para este adiestramiento.

Recomiendo al lector que hojee algunos en cualquier librería y adquiera uno o dos de los que crea mejores. Por mi parte, deliberadamente no recomiendo ningún título, ya que son muy numerosos los existentes en el mercado español y cualquiera de ellos puede ser bueno, dando que más importante que el libro es el tiempo, la paciencia y las aptitudes educadoras del propietario del perro.

Unicamente hay una advertencia: en los libros o tratados sobre instrucciones de adiestramiento, encontrará el lector diferentes palabras utilizadas por el autor de cada libro para dar las órdenes al perro, por ejemplo: ''atención'' , ''adelante", ''ataca'' , ''aquí'', etc. Esto es lo menos importante. El cuidador puede inventarse las palabras monosílabos que prefiera. Tenga presente que el perro no le obedece por nuestro idioma, sino por la entonación de su voz. El perro debe acostumbrarse obedecer la entonación de su amo, larga o corta, alta o baja, suave o violenta.

Lo importante es que el cuidador emplee siempre la misma tonalidad de voz, ya que de lo contrario desorientará al perro, aunque le esté mencionando la misma palabra.

Si desea que un perro no realice determinada acción, por ejemplo: hacer sus necesidades en el hogar, subirse a los sillones, molestar durante las comidas, etc, no se le permitirá hacerlo nunca y se le reñirá siempre cada vez que lo haga.

Con los perros pequeños o con los animales recién llegados por primera vez a nuestra casa, hay que tener un margen bastante amplio de paciencia ya que no se puede pretender que el animal aprenda un nuevo modo de vida instantáneamente. La educación básica puede durar 2 o 3 meses.

No olvidemos nunca que educar es repetir, nunca atemorizar.

Además de la paciencia hay diversos sistemas para enseñar a perros recalcitrantes a no ensuciar la casa y hacer las deyecciones siempre en el mismo lugar, pero lo que no debe hacerse nunca es meter el hocico del perro en sus excrementos como escarmiento.

No por adquirir el perro excesivamente joven se le podrá educar mejor.

Recomiendo que los cachorros permanezcan junto a su madre y en el ambiente donde nacieron hasta los dos meses de edad como mínimo.

Si adquirimos un cachorro joven, la llegada a su nueva casa supondrá un trauma para el animal, que se sentirá solo durante los primeros días, especialmente por la noche.

Para evitar que las pase gimiendo, es recomendable dejarle dormir en nuestra habitación durante los primeros días y/o ponerle a su lado un reloj con sonido tic-tac fuerte o un aparato de radio.

Asignarle nada más llegar un nombre y procurar que todos le llamen por el mismo desde el primer momento.

Llamarle siempre con dulzura.

La llamada del amo debe ser para el perro una experiencia feliz, por lo tanto no deberá cometerse el error de llamar al perro para reprocharle algo.

Si el perro al principio no acudiese prontamente a la llamada, tened paciencia y esperad una oportunidad en que el perro necesite algo, por ejemplo comida, pero nunca intentar golpear al perro o alcanzarle cuando se le llama y no acude, ya que esa actitud de castigo o persecución podría relacionarla con su propio nombre, dificultándose el plan de educación.