En el cuidado y educación de los perros, suelen encontrarse
las costumbres más diversas,
algunas hasta disparatadas.
Hay quien mantiene el criterio de que hay que dejarle hacer
al animalito libremente lo que quiera, indefectiblemente se
obtendrá un perro sin control e insociable siguiendo
este procedimiento.
Para otros, la educación del perro consiste en el
sometimiento a una rigurosa disciplina, lo que
da lugar a un perro triste con sus posibilidades intuitivas
absolutamente limitadas.
La norma ideal sería: Eduque a su perro de una
forma progresiva y constante, de modo
que se sienta feliz de obedecerle y deseoso de recibir más
instrucciones.
Hay que tener en cuenta que los perros, como todo ser vivo,
tienen caracteres distintos:
Pueden ser sentimentales, bromistas, tímidos, indiferentes,
etc, pero por regla general, si el perro se crió en
un ambiente determinado y junto a personas con caracteres
definidos, adquirirá los rasgos de su cuidador,
y en cierto modo el nivel de inteligencia que su cuidador
le hubiera dedicado.
Muchas personas son incoherentes en la educación del
perro, variando según su estado de ánimo el
estilo de educación y las órdenes que dan al
animal. Esto, naturalmente, provoca un constante desconcierto
en el perro, sobre todo cuando es joven, pudiendo llegar a
alterar su inteligencia intuitiva, provocando perros neuróticos
o desquiciados, imposibles de posterior educación.
Como norma general, se debe tener rigurosamente en cuenta
que un perro debe ser reprendido
en el momento, siempre que cometa un error, y con el
mismo criterio debe ser halagado o premiado siempre que realice
algo bien hecho. Pero, insisto, tanto la reprimenda como el
premio debe recibirlo en el momento del hecho, nunca pasado
cierto tiempo, para no provocar un desconcierto en el animal
que no llega a intuir cuál fue la causa origen del
castigo o del premio.
No confundir la educación del perro con su adiestramiento.
Son dos etapas y actuaciones diferentes.
La educación debe empezar lo antes posible, y desde
luego, inmediatamente después de haber adquirido el
perro.
El adiestramiento requiere que el perro previamente esté
bien educado y desarrollado físicamente; por tanto,
el adiestramiento eficaz empezará a partir de los 10
meses, aproximadamente.
Obsérvese que deliberadamente no estoy utilizando
la palabra enseñar, sino adiestrar, ya que los mejores
resultados se lograrán haciendo desarrollar y perfeccionar
las extraordinarias cualidades naturales que de por si poseen
los perros para determinadas actividades.
Hay perros con cualidades especificas para la caza mayor
(el podenco), la caza menor (el basset), perros de compañía
(lebrel), perros ovejeros y perros de guarda y defensa (Dogo
de Burdeos), objeto de este folleto.
Por tanto, los resultados más o menos satisfactorios
de un adiestramiento en gran parte estarán basados
en la adecuada elección del perro, cuya cualidades
innatas se adapten mejor a nuestro objetivo.
Existen personas especializadas en el adiestramiento de perros
para fines concretos. Por ejemplo, para usos militares, policía,
perros lazarillos para ciegos y similares. Sin embargo, estos
adiestramientos suelen ser largos y costosos, requiriendo
una íntima y permanente relación del perro con
su adiestrador.
Entendiendo que este alto grado de adiestramiento no suele
ser lo que necesita quien adquiere un Dogo de Burdeos para
compañía, guarda y defensa.
Dado que la descripción de todas las normas de adiestramiento
general me ocuparía un espacio excesivamente largo,
indico simplemente al propietario de un Dogo de Burdeos que
le dedique un tiempo regular, con un trabajo paciente, puede
adiestrar a su perro un nivel más que satisfactorio.
Hay varios libros editados con normas especificas para este
adiestramiento.
Recomiendo al lector que hojee algunos en cualquier librería
y adquiera uno o dos de los que crea mejores. Por mi parte,
deliberadamente no recomiendo ningún título,
ya que son muy numerosos los existentes en el mercado español
y cualquiera de ellos puede ser bueno, dando que más
importante que el libro es el tiempo, la paciencia y las aptitudes
educadoras del propietario del perro.
Unicamente hay una advertencia: en los libros o tratados
sobre instrucciones de adiestramiento, encontrará el
lector diferentes palabras utilizadas por el autor de cada
libro para dar las órdenes al perro, por ejemplo: ''atención''
, ''adelante", ''ataca'' , ''aquí'', etc. Esto
es lo menos importante. El cuidador puede inventarse las palabras
monosílabos que prefiera. Tenga presente que el perro
no le obedece por nuestro idioma, sino por la entonación
de su voz. El perro debe acostumbrarse obedecer la entonación
de su amo, larga o corta, alta o baja, suave o violenta.
Lo importante es que el cuidador emplee siempre la misma
tonalidad de voz, ya que de lo contrario desorientará
al perro, aunque le esté mencionando la misma palabra.
Si desea que un perro no realice determinada acción,
por ejemplo: hacer sus necesidades en el hogar, subirse a
los sillones, molestar durante las comidas, etc, no se le
permitirá hacerlo nunca y se le reñirá
siempre cada vez que lo haga.
Con los perros pequeños o con los animales recién
llegados por primera vez a nuestra casa, hay que tener un
margen bastante amplio de paciencia ya que no se puede pretender
que el animal aprenda un nuevo modo de vida instantáneamente.
La educación básica puede durar 2 o 3 meses.
No olvidemos nunca que educar es repetir, nunca atemorizar.
Además de la paciencia hay diversos sistemas para
enseñar a perros recalcitrantes a no ensuciar la casa
y hacer las deyecciones siempre en el mismo lugar, pero lo
que no debe hacerse nunca es meter el hocico del perro en
sus excrementos como escarmiento.
No por adquirir el perro excesivamente joven se le podrá
educar mejor.
Recomiendo que los cachorros permanezcan junto a su madre
y en el ambiente donde nacieron hasta los dos meses de edad
como mínimo.
Si adquirimos un cachorro joven, la llegada a su nueva casa
supondrá un trauma para el animal, que se sentirá
solo durante los primeros días, especialmente por la
noche.
Para evitar que las pase gimiendo, es recomendable dejarle
dormir en nuestra habitación durante los primeros días
y/o ponerle a su lado un reloj con sonido tic-tac fuerte o
un aparato de radio.
Asignarle nada más llegar un nombre y procurar que
todos le llamen por el mismo desde el primer momento.
Llamarle siempre con dulzura.
La llamada del amo debe ser para el perro una experiencia
feliz, por lo tanto no deberá cometerse el error de
llamar al perro para reprocharle algo.
Si el perro al principio no acudiese prontamente a la llamada,
tened paciencia y esperad una oportunidad en que el perro
necesite algo, por ejemplo comida, pero nunca intentar golpear
al perro o alcanzarle cuando se le llama y no acude, ya que
esa actitud de castigo o persecución podría
relacionarla con su propio nombre, dificultándose el
plan de educación.